Politicos incoherentes cuentacuentos y contradictorias politicas

Publicado: 25/08/2023
Autor

Rafael Fenoy

Rafael Fenoy se define entrado en años, aunque, a pesar de ello, no deja de estar sorprendido cada día

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De seguir por este camino abarrotado de “cuenta-cuentos políticos", que por cierto en Argentina ya llevan tiempo siguiendo, el futuro se antoja distópico.
Se esfuerzan por complacer al electorado y saben que es imprescindible dar una imagen de coherencia. ¡Si! “COHERENCIA”. Saben que a las gentes les disgusta que se les engañe. Y las personas normales desean que quien hoy les dice Diego, mañana no les diga “Digo”.  Ambas palabras se diferencian solo en un “e”, pero ponga o quite Vd la “e” y la distancia semántica entre ellas es inmensa. Hablar de contradicciones en política, a estas alturas, ya no es noticia, sin embargo quienes llevan las riendas de las negociaciones para conseguir formar gobierno no tienen el menor reparo en llevarlas al extremo. Una observación previa a lo que sigue es que todos, absolutamente todos se comportan “correctamente” hasta que el poder se sitúa algo más cerca y es posible asirlo. Es en ese momento cuando todas, absolutamente, todas las “líneas rojas” saltan por los aires. Porque el razonamiento es impecable. Dos parlamentarios van por los pasillos comentando la noticia: -¿Qué dará una contradicción más? Si de lo que se trata es llevar adelante “nuestro programa”.  -¡No ponga Vd esa cara!, por ese es el sagrado programa que ofrecimos al fiel electorado que nos ha dado su confianza.  –Pero “colega” dentro del programa se encontraban posiciones claras sobre Bildu, o el golpista Puigdemont.  – Claro, hay que tener claro a donde se va y con quien se va.  - ¿Entonces como que vamos a intentar llegar a acuerdos, a negociar con el golpista?  -Es que mira “colega”, la política es el arte de hacer posible lo necesario. Y dígame Vd. ¿Cómo podemos llevar adelante “nuestro programa” si no tenemos el poder de gobernar? Comprenda que para llegar a gobernar es legítimo plantearse, llegado el caso, la elección del “mal menor”. O Bildu o Puigdemont. ¡Qué son dos males diferentes!. Los primeros “terroristas” y los segundos, ¡bueno!,  los segundos, son gentes razonables.  De momento no han matado a nadie.

Probable diálogo que en estos momentos se esté dando con alguna que otra variable en el seno del partido que tiene la encomienda del Rey de formar gobierno si cuenta con apoyos suficientes en el Congreso. Además están las declaraciones de las personas dirigentes del partido que algún peso tendrán. Porque estas mismas justifican el cambio de criterio. No hace ni días, Puigdemon a la cabeza de Junts, que debía ilegalizarse inmediatamente, ya que  era el golpista, enemigo número 1 de esta España y se cuestionaba al gobierno del Psoe que no hiciera lo imposible por traerlo ante la justicia española, ya que está fugado de la misma. Ahora el mismísimo vicesecretario de Institucional del PP, Esteban González Pons, en una entrevista radiofónica decía acerca de Junts: “Es un grupo parlamentario que, al igual que ERC, más allá de las acciones que cuatro personas, cinco, diez, llevaran a cabo, representa a un partido cuya tradición y legalidad no está en duda”,  Insistiendo en que se hablará “con todos salvo con los que no han condenado el terrorismo”.  Por otra parte  la número dos del PP, Cuca Gamarra, remacha esta posición: “Tenemos una línea roja que es Bildu. Y con el resto de las formaciones iremos avanzando esas conversaciones”.

Parece ser que las líneas rojas se van quedando muy reducidas y que incluso llegado el momento ¿Quién puede asegurar que en un futuro utópico se llegara a negociar con el mismísimo Arrnaldo Otegui?  Pero no se escandalice nadie porque esto del poder va de esto, siempre ha sido así e inevitablemente será así. Porque todos los partidos que han gobernado en esta larga transición hacia la democracia, además de haber pactado por conveniencia, con los “independentistas”, engordando a estas opciones y discriminando muy positivamente a las “regiones” catalana o vasca, han hecho lo contrario de lo que han dicho: Recordar el tema Otan de entrada NO; o las armas de destrucción masiva de Irak; o el atentado del 11M que tenía que ser ETA si o si; o las cuentas claras y transparentes de los partidos que acaban en sentencias condenatorias… Y alguien pensará que eso es así, pero unos más que otros. ¿Justifica algo esta puntualización?  Y es evidente que el gobernante cambia el rumbo de la nave cuando así lo estima oportuno. Precisamente eso nada tiene que ver con la democracia. Porque se puede prometer algo y, una vez en el poder, se ve que esa promesa no conviene mantenerla. Entonces se debería informar a la ciudadanía y pedirle que valore el cambio de criterio. Claro que a este paso, de contradicción tras contradicción, estaríamos en permanentes elecciones. Porque 40 años de promesas permiten concluir que  quienes piden el voto prometen de lo que no saben ni entienden, ¡eso sí!, debe sonar bien en el oído de las personas votantes para que “engañadas” los apoyen.  Esta “demo-cracia”, no llega a serlo porque es una versión beta, vamos una demo. ¿Es posible otra?  Una opción más que factible para deshacer este mal sueño electoral es que quienes votan no perdonaran una mentira, un engaño y dejaran de votar para “siempre” a esa opción política. Ya está bien de cuentos y como decía León Felipe: Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre...ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos... y sé todos los cuentos.”  ¿Y que es imprescindible para que exista el cuento? El CUENTISTA”. Si aquellos que cuentan un cuento, los “cuentistas” sólo pueden contarlo una vez, no pudiendo contar más cuentos, igual el número de cuentos se reduciría. De seguir por este camino abarrotado de “cuenta-cuentos políticos, que por cierto en Argentina ya llevan tiempo siguiendo, el  futuro se antoja distópico.

Fdo Rafael Fenoy

 

 

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