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Martes 21/05/2024  
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Cádiz

El penúltimo homenaje a Carlos, el artista de las esculturas de arena en la playa Victoria

Una obra con la figura de Jesucristo, similar a las que él hacía y en el mismo punto, recuerda al canario sin hogar fallecido hace cinco meses

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  • Una mujer fotografía la escultura de arena en recuerdo de Carlos. -

Hasta hace cinco meses, Juan Carlos Bacalleda, más conocido como Carlos El Chicharrero, el artista de las obras de arte en la arena de la playa de la Victoria de Cádiz, se encargaba cada noche religiosamente “de cuidarnos el Castillo” cuando en el restaurante Arte Serrano, en el número 2 del Paseo Marítimo, echaban el cierre. Este canario de 52 años y afincado en Cádiz desde hace 20 había hecho de los soportales de este conocido bar su casa cada noche y allí terminó su vida esa mañana del 6 de marzo. Llevaba años viviendo en la calle y se había ganado el cariño del barrio por su carácter afable. “Carlos estaba aquí con nosotros siempre. Él era el que cuidaba todo esto siempre”, cuenta a VIVA CÁDIZ una camarera de este bar recordándolo con nostalgia. “Se le echa de menos. Nos acordamos mucho de él. Yo siempre que cerraba y me iba se lo decía: cuídame el castillo, Carlitos".

Vecinos y comerciantes de la zona, donde era muy querido, están pasando su primer verano sin él, pero no sin sus famosas esculturas de Jesucristo. Desde hace varias semanas, en el mismo punto donde solía realizar sus trabajos, una figura de arena de Jesucristo, muy similar a las que él realizaba, y con pequeño ramo de flores artificiales a sus pies, homenajea a este artista. Es casi una parada obligada. La gran mayoría de los viandantes no pueden evitar detenerse para contemplar  e incluso inmortalizar esta estampa, pero los que cada día veían a Carlos trabajar con la arena y alternar con los residentes de la zona como un vecino más, llegan hasta a emocionarse. “Se me han puesto los vellos de punta. Es que es igual que los que él hacía, me ha entrado una cosita cuando lo he visto”, comenta una joven que pasa con mucha frecuencia por la zona.

“No sabemos quién lo ha hecho pero me parece muy bien”, señala la misma camarera con la que hemos hablado, que desde que falta Carlos solo vio durante las siguientes semanas a su muerte a otro hombre, también indigente, en la zona donde paraba el artista canario. “Los vecinos habían plastificado un periódico (de esta casa) donde se contaba toda su historia, los trabajadores del Covirán habían puesto una vela y también se habían colocado flores y un poema”. Un improvisado altar  que de buenas a primeras desapareció. “No sabemos qué pasó, pero eso no molestaba a nadie. No hacía ningún feo a la playa, ni a nadie, al contrario”, lamenta. Por eso aplaude la iniciativa, porque no deja de ser un nuevo homenaje a esta persona sin hogar, de la que en su día también habló la entonces delegada de Asuntos Sociales, Helena Fernández. Lo conocía personalmente y también trató por todos los medios de darle un techo donde dormir. “No consentía ni un techo ni una tienda de campaña en Cádiz”, indicó tras lamentar su marcha. Pero Carlos sigue estando muy presente. El de estos días será siempre el penúltimo homenaje. 

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