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Sábado 04/12/2021
 

La Pasión no acaba

Noche de ensayo

Hacía frío. La joven había terminado el bocadillo de tortilla francesa con ketchup que prometió comerse ante la insistencia de su madre, preocupada porque...

Publicado: 25/11/2021 ·
09:24
· Actualizado: 25/11/2021 · 09:27
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  • Banda de música.
Autor

Víctor García-Rayo

El periodista Víctor García-Rayo es el presentador y director del programa La Pasión de 7TV Andalucía

La Pasión no acaba

Dedicado al alma de "la ciudad más hermosa del mundo" y su universo cofrade. Pasan siglos, personas, pero la pasión no acaba

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Hacía frío. La joven había terminado el bocadillo de tortilla francesa con ketchup que prometió comerse ante la insistencia de su madre, preocupada porque su niña -una noche más- se marchaba en pleno invierno a ensayar con su banda. Ella, en su cuarto, terminó de acicalarse, cogió el chaquetón, la bufanda, su instrumento debidamente cobijado en la funda y apagó la luz no sin antes echarle, como siempre, un último vistazo al cuadro de su Cristo. Una noche más, tocaba ensayo. El padre esperó sentado su beso en la frente y la miró con orgullo y cierto temor. La noche no estaba para andar por la calle. Realmente, ningún día del año estaba para verla salir de casa camino de un ensayo o de un evento con apenas quince años.

Nada más salir del portal ya esperaba aquel chico, compañero de la banda, que contaba los minutos del día para verla. Llevaba un cuarto de hora helado, muerto de frío, moviendo los pies de lado a lado del parquecito mientras tatareaba (y tiritaba) la marcha que a ella le gustaba tanto. Aquel muchacho disfrutaba más de ella que de la música y amaba los ensayos porque conformaban el tiempo de verla. De sus diecisiete año había pasado los últimos cuatro tocando en su banda, a la que entró por afición a la música procesional y porque un amigo tiró de él para la causa.

Sobre la mesa de estudio de la chavala, quedó abierto el bloc de notas en el que ella apuntaba, sin faltar jamás a ese compromiso, todos los ensayos, eventos y citas que cumplía con su banda desde que la vistieron por primera vez aquel mediodía de su debut en un concierto para Santa Cecilia, la patrona.

Durante el ensayo no dejaron de mirarse, de sonreir cuando el director musical pedía que se interpretara esa marcha que tanto significaba para ellos. Cruzaban las miradas y combatían el frío en aquel local que aún no estaba acondicionado del todo pero que el colectivo levantaba con mucho sacrificio y la ayuda de tantos padres que echaban allí las horas de la tarde-noche después del trabajo.

En casa, los padres de ella -cogidos de la mano- veían la televisión y charlaban de cosas intrascendentes mientras miraban el móvil para ver la hora una y otra vez descontando minutos para el regreso de su única hija. ¿Estará pasando frío? ¿le habrá sentado bien el bocadillo? ¿estará contenta con su nuevo instrumento? ¿cómo le irá el ensayo de hoy? Y se miraban. En los ojos del matrimonio podían leerse las ganas que ambos tenían de escuchar las llaves y verla entrar por la puerta. A ella, sin embargo, le encantaba sentirse observada permanentemente por el chaval.

Entre notas y miradas pasó el ensayo, una noche más. Y ella volvió a casa, sana y salva. Llevaba los labios satisfechos. Regresaban a casa llenos de notas...y de besos.

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