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Viernes 19/07/2024  

Sevilla

El hotel sostenible, un reto y una oportunidad competitiva

Ahorrar agua, usar energía verde, eliminar el plástico, reducir el papel y reciclar, pero también que se convierta en una ventaja competitiva para el sector

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  • Hoteles. -
  • La sostenibilidad pasa por la implicación de los equipos de trabajo pero también por la concienciación del cliente
  • Del edificio eficiente al BIC que no puede instalar placas solares, cada hotel es un mundo que busca cómo ser sostenible
  • Conjugar sostenibilidad con la cuenta de resultados es clave, pero también comunicar la apuesta para que lo valore el cliente

En 15% del producto interior bruto de Sevilla procede directamente del turismo, un sector en el que la sostenibilidad comienza a calar profundamente, especialmente en los hoteles, que ya aplican medidas para ahorrar agua, apuestan por las energías verdes, intentan eliminar el plástico y reducir el papel, además de optar por el reciclaje, aunque también se enfrentan al reto de que conjugar ser sostenible con la cuenta de resultados, algo que pasa por implicar a los propios equipos de trabajo pero también al cliente, para que su apuesta verde sea también una ventaja competitiva.

“No hay futuro sin sostenibilidad”, decía contundente el presidente de la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia, Manuel Cornax, en un encuentro organizado por Eco-One, una startup que centra su actividad precisamente en aportar soluciones a los hoteles para ayudarles en su ruta verde, conscientes de que “cada hotel es un mundo” y así lo pusieron en evidencia la decena de establecimientos andaluces que se reunieron para poner en común cómo avanzar hacia un compromiso que ya no tiene vuelta atrás.

Hay cadenas, como Soho Hotel, que tienen controladores de caudal para reducir el consumo de agua (35% de ahorro) y tienen un sistema de aprovechamiento de aguas grises, aunque el esfuerzo mayor lo han tenido que poner en su trabajo interno, en concienciar a sus empleados, aunque su representante, Álvaro Armenteros, reconocía que es difícil trasladarle ese compromiso al cliente. En el mismo sentido se expresaba Felipe Madurga, de Casa del Poeta, con un hotel que sólo consume productos de cercanía, de proveedores locales, recicla todo y aprovecha lo que no se consume, que teme que ser sostenible se vea como una pérdida de calidad o perjudique su reputación, porque luego te llega un cliente de lujo “y te pide 15 toallas”.

Porque eliminar los plásticos quitando las dosis individuales de gel o pedir al cliente que opte por no cambiar las sábanas o las toallas si no están sucias no siempre se entiende como una cuestión de sostenibilidad, si no simplemente de ahorro de costes, cuando no es así, aunque muchas veces la solución está "en la creatividad". Pedro Agudo, de Bella Vista, explicaba que tuvo que sustituir las dosis individuales por botes “pero de una marca de primer nivel”, centrarse en la gestión de residuos más en cocina y restaurante (“no llego al 100% pero sí al 80%) o poner un punto de carga de vehículos eléctricos “que no vamos a verle el dinero”, mientras en Casa 1800 han optado por llegar a un acuerdo para reciclar las cápsulas de café o ofrecer al cliente la posibilidad de plantar un árbol (a través de una ONG) si opta por no hacer la habitación al día, relataba Francisca García, de Casa 1800.

El encuentro con una docena de hoteles andaluces.

Los problemas de los BIC y comunicar, hacia dentro y hacia fuera

Precisamente esta cadena tiene un problema muy similar al de los paradores, como relataba el director del Parador de Carmona, Félix Lobo Iglesias: son edificios BIC o están en entornos monumentales protegidos, lo que les impide poner una placa fotovoltaica o tienen que pasar unos trámites muy largos y con un coste muy elevado, cuando la cuenta de resultados siempre tiene que compensar. Para ellos se les ofrecían trajes a medida: adaptar las instalaciones de energías verdes a su hotel, comprar energía verde que se produzca en otros entornos o estabilizar los precios con instalaciones propias, les decía Jesús Lebrot de Conecta2.

La plantilla es algo fundamental para la cadena H10 Hotels, precisamente la que acogía el encuentro, en Casa de la Plata, en el centro de Sevilla. “Primero el equipo, más que el cliente”, decía Bernart Sillauren. Han optado por homogeneizar su estrategia de sostenibilidad en todos sus establecimientos y sus trabajadores son los primeros en estar comprometidos recibiendo formación específica, que ha tenido su retorno: “que te expliquen por qué y para qué separas residuos, ahorras agua, quitas plásticos o productos químicos es más motivador”, aunque reconocía que no en todos se ha implantado con la misma facilidad pero “algunos hasta te mandan iniciativas”, lo que también refuerza la apuesta del hotel, frente al cliente y frente a otros establecimientos, “una competitividad sana”.

Porque esa apuesta debe ser una ventaja competitiva. “Nuestra edificación es sostenible desde cero”, decía Severino Bonmartín de Giralda Center, pero “no lo transmitimos, el cliente no percibe en qué tipo de hotel está”, apostando en ese mismo momento por iniciar una estrategia de comunicación y marketing (vía QR, tótem o vídeos) para que su visitante sepa que apuestan por la sostenibilidad y hacerlo así partícipe.

“No sólo lo valoran, sino que demandan un compromiso”, decía Saray Castaño, de Don Ramón Casa Palacio Sevilla, confirmando lo que ya decía Cornax: “No hemos sabido explotar que somos un destino respetuoso”, por lo que animaba a que les estimule el comentario positivo, porque “pronto se penalizarán los destinos y hoteles no sostenibles”, relatando que puede ser más perjudicial un comentario de un turista alemán, más comprometido con el medio ambiente, que la queja de otros procedentes de países con costumbres menos sostenibles, aunque sea un cleinte de lujo.

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