Cabrera solicita archivar el caso para "acabar con el espectáculo político" de Vox

Publicado: 29/09/2021
El delegado de Gobernación del Ayuntamiento de Sevilla ha pedido al juzgado el archivo de la causa sobre el incidente en el restaurante Princi.Pico
El concejal de Gobernación del Ayuntamiento de Sevilla, el socialista Juan Carlos Cabrera, ha solicitado al Juzgado de Instrucción número 13 el sobreseimiento y archivo de las diligencias incoadas a cuenta de la denuncia de Vox contra dicho edil, por el altercado acontecido el día de Reyes en el restaurante 'Princi.Pico' al ser denegada a su familia una mesa para diez personas cuando la jornada de los hechos sí estaba permitido tal extremo.

En un escrito elevado al juzgado este pasado martes y recogido por Europa Press, la representación de Cabrera ha defendido que en el marco del citado incidente, el mismo "se identificó como concejal de Seguridad para dar a entender que, por ello, era conocedor de la legislación Covid-19 sobre la materia objeto de discusión".

Además, invoca el informe emitido por el superintendente jefe de la Policía Local con la conclusión de que "ninguna de las actuaciones" policiales en el restaurante "vino promovida, dirigida o sugerida" por Cabrera, que es "absolutamente ajeno a las mismas y declinó formular denuncia", según dicho mando policial.

Igualmente, expone que el propio responsable del restaurante ha reconocido al declarar como testigo, a instancias de Vox, que "no sabe" si el concejal "realizó llamada de teléfono alguna" con relación al asunto, con lo que "los hechos no pueden tener más recorrido, por muchos esfuerzos que la acusación popular emplee en lo contrario".

LA TESTIFICAL DEL DUEÑO DEL RESTAURANTE

Especialmente, avisa de que "el propio responsable del establecimiento se ha encargado de negar" los presuntos insultos que según Vox habría proferido el edil, "cada vez que se le ha preguntado al respecto, la última vez en su declaración testifical".

Por eso, reclama el sobreseimiento de las actuaciones para "poner fin al espectáculo que pretende la acusación popular en esta causa, movida exclusivamente por motivos políticos, absolutamente deleznables". Y es que "Cabrera no promovió ni sugirió ninguna actuación policial, como han adverado tanto la Policía Nacional como la Policía Local", ni profirió "insulto alguno".

En las diligencias, como se ha indicado, pesa un informe firmado por el superintendente jefe de la Policía Local y recogido por Europa Press, en el que dicho mando policial precisa que la movilización de sus efectivos por este asunto derivó de "una activación por parte de Emergencias 112 de Andalucía" que fue "complementada con información posterior" del concejal de Gobernación en "una de las diferentes conversaciones telefónicas" mantenidas ese día entre el citado edil y este responsable policial con motivo del incendio declarado la noche antes en un geriátrico "y otros aspectos".

TRAS EL INCENDIO DEL GERIÁTRICO

El citado mando policial especifica que por razones de servicio, mantiene "muchas conversaciones" a diario con el edil de Gobernación y ese día esas "conversaciones aumentaron" a cuenta de los aspectos posteriores al mencionado incendio, "uno de los sucesos más graves en los últimos años en la ciudad".

En el documento, el superintendente jefe de la Policía Local explica que habría sido a las 14,44 horas del 6 de enero cuando el 112 habría recibido la mencionada llamada inicial alertando de un "exceso de aforo y ausencia de medidas de seguridad" en el citado restaurante, toda vez que sobre las 14,30 horas, según este mando policial, en una de las citadas conversaciones telefónicas el concejal le había "relatado" ya el incidente en un momento en el que el mismo estaba ya "fuera del establecimiento" y marchándose a otro lugar.

Dicho incidente, recordémoslo, consistió en una discusión al negar los responsables del restaurante al edil y a sus familiares una mesa para diez personas cuando dicha jornada festiva sí estaba permitido tal número de comensales a la mesa merced a las estipulaciones de la Junta de Andalucía en el marco de las prevenciones frente a la pandemia.

EL SUPERINTENDENTE Y EL INTENDENTE

Fue tras "comentar lo ocurrido" el superintendente jefe de la Policía Local a un intendente, cuando "se decide enviar a un patrullero y a un subinspector", una "decisión ni promovida ni sugerida" por Cabrera, pesando un informe de un agente dando cuenta de su movilización para este incidente a las 14,30 horas. Después, según el jefe de la Policía Local, fue detectado que había un requerimiento del 112 "aún sin aceptar o recepcionar" sobre dicha situación, siendo finalmente aceptada la generación del "suceso" en términos operativos y comenzando la inspección a las 15,20 horas.

Con tales aspectos sobre la mesa, el mencionado mando de la Policía Local concluye que "el motivo por el que acude la Policía Local" al restaurante "fue el aviso recibido del 112, al que se incorporó la información" que Cabrera "había ofrecido" al superintendente jefe de la Policía Local.

Señalando que merced a las gestiones del 112 consta una "anotación de la Policía Nacional" sobre el envío de dos patrulleros al restaurante a cuenta de la llamada de alerta, el citado responsable de la Policía Local indica que "con toda probabilidad" los agentes de la Policía Nacional llegaron antes que los de la Policía Local, sin que coincidiesen los efectivos de tales cuerpos.

ACTUACIÓN "DENTRO DE LA NORMALIDAD"

Así, el citado mando resume que la intervención de la Policía Local se desarrolló "dentro de la normalidad en este tipo de intervenciones", sin "más dotaciones que las contempladas en la práctica diaria", teniendo en cuenta que "las unidades de apoyo "se entienden dentro del protocolo de autoprotección policial".

Además, la actuación se prolongó "lo estrictamente necesario", implicando "algo más de tiempo por una cuestión de entrega de documentación del local, práctica normal". En cualquier caso, el superintendente jefe de la Policía Local asegura que "ninguna de las actuaciones vino promovida, dirigida o sugerida" por Cabrera, que es "absolutamente ajeno a las mismas y declinó formular denuncia".

Vox considera que el asunto implica presuntos delitos de coacciones, abuso de autoridad, prevaricación, de odio y de desorden público al considerar que el edil Cabrera "utilizó su posición de delegado de Gobernación para montar un dispositivo en el citado restaurante", mientras el PSOE achaca a este partido una "cacería política".

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